3. La Edad Media I
Dos etapas, bien diferenciadas, pueden distinguirse en capítulo medieval de la historia de Peñamellera. La primera peor conocida por el menor número y expresividad de la documentación disponible, sería la que transcurre hasta 1230, año en el que, tras la definitiva unión de los reinos de León y Castilla, tanto este valle de la marca suroriental de Asturias como el pequeño y vecino concejo costero de Rivadedeva / Ribedeva se desgajan de esas Asturias nucleares leonesas para integrar en la circunscripción territorial de la merindad de las castellanas Asturias de Santillana. A partir de ese momento el límite entre León y Castilla, que en esta zona septentrional se situaba siguiendo el curso del Deva (”ubi Deva intrat in mare”, leemos en algunos documentos del monarca castellano Alfonso VII), se desplaza hacia el oeste, con Llanes y Cabrales como concejos extremos del futuro Principado, mientras que los de Ribadedeva / Ribedeva y Peñamellera seguirán la suerte administrativa de las Asturias de Santillana hasta que, tras la reforma provincial de Javier de Burgos, en 1833, se reintegren a su originario marco regional asturiano.
La segunda etapa del capítulo medieval de la historia de Peñamellera, cuyo término inicial podemos situar en aquel año de 1230, es también la mejor conocida por la disponibilidad, para los siglos finales de la Edad Media, de un núcleo relativamente abundante de documentación escrita, a la que se asocian las sugerencias de unas fuentes monumentales (red de iglesias parroquiales, vestigios materiales y noticias de arquitectura civil).
Por primera vez emerge el nombre de ese valle, junto con el de Cabrales, en un interesante documento de principios del siglo XI. Se trata, de la escritura de permuta por la que los poderosos magnates asturianos, conde Piniolo y Aldonza, reciben en 1032 del rey leonés Vermudo III las tierras de la mandación de Perpera -en la actualidad Cangas del Narcea- para levantar allí el gran monasterio benedictino de San Juan de Corias. A cambio de ese territorio lo condes entregan al monarca leonés una serie de dominios con sus pobladores y castillos en la comarca oriental de Asturias actuales concejos de Villaviciosa / Maliayo, Colunga, Ribadesella / Ribesella, Llanes, en la costa, y Cabrales y Peñamellera, en el interior respectivamente, entre esos dominios se menciona “super flumen Caires [Cares] medietas de Penna Melera”.
La mitad del valle pasaba así de un señorío nobiliario, el más importante en la Asturias de la época, al control directo del monarca, seguramente ya titular de la otra mitad, iniciando su andadura histórica como territorio de realengo, condición que mantendría durante toda la Edad Media.

San Pedro de Plecín (Alles)
En una época anterior a esa primera mención documental de 1032, el futuro concejo de Peñamellera formaría parte, desde los inicios de la Reconquista, de la amplia demarcación que, bajo el nombre englobador de Primorías o Provincia Premoriense con que se la califica en los textos cronísticos del siglo IX, comprendía el dilatado espacio que se extendía entre el Sella y el Deva o quizá más allá de este río, actuando de bisagra entre las dos Asturias: las nucleares de Oviedo y las castellanas de Santillana. Muy poco es lo que se sabe sobre el régimen de vida, la organización político-administrativa y la ordenación del poblamiento de la comunidad local que habitaba el valle de Peñamellera en la alta Edad Media. Los motivos de esa ignorancia son los mismos que actúan sobre el conocimiento de otros concejos del espacio oriental de Asturias y que para Peñamellera la indigencia de informaciones documentales es aún mayor: falta de proyección señorial de las grandes entidades, eclesiásticas en ese territorio y pérdida de documentación de procedencia monástica de algunos centros comarcanos con intereses en la zona. De la nobleza local de esta primera época nada sabemos tampoco, como no sea la vinculación del linaje de los Vela a la antigua iglesia de Plecín, y de quienes tardíamente los genealogistas, como Trespalacios y Mier, hacen descender el frondoso círculo familiar de los Mier, cuyos representantes ejercen notable influencia en el valle en época moderna.

Capitel de San Pedro de Plecín en el que pueden verse dos seres mitológicos alados
Probablemente en el curso de los siglos XI y XII iría perfilándose la organización social del valle en torno a esas células nucleares de la vida rural de las comunidades asturianas que son, y continúan siendo en buena medida, las parroquias. Así parecen atestiguarlo los restos arqueológicos que han llegado hasta nosotros de algunas interesantes iglesias románicas de Peñamellera y la referencia documental de otras actualmente desaparecidas o reformadas en su totalidad.
Así, la de San Pedro de Plecín, de la que quedan aún expresivos vestigios en las proximidades de Alles, actual capital de Peñamellera Alta, que figura como abadía y con la advocación de San Salvador, quizá la originaria, a fines del siglo XIV, y que sirvió como cabecera parroquial de Alles hasta que la construcción de un nuevo templo, hace poco más de doscientos años, la condenó a una situación de ruina. Seguramente Plecín sería también, en la alta Edad Media, el centro eclesiástico integrador de las aldeas del valle alto de Peñamellera. La iglesia de San Juan de Ciliergu, antigua parroquial de varias aldeas del Valle Baju, cuyos arruinados muros se levantan todavía en las proximidades de Panes, que se menciona ya en un pleito sustanciado en 1184, entre lo obispados de Oviedo y Burgos, en el que se resuelve atribuir a la jurisdicción de la mitra ovetense dicha iglesia y otras dos de la Baja Peñamellera: la de San Vicente de Panes, con escasos restos visibles aún en las proximidades de esta villa, y la de Merodio / Merodiu, cuya fábrica primitiva ha quedado totalmente oculta bajo sucesivas reformas.
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Fuente:Autor: Juan Ignacio Ruiz de la Peña Solar
Asturias concejo a concejo, 7
Real Instituto de Estudios Asturianos / CajAstur, 1998

